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| El Alpine de Franco Colapinto en Australia (@alpinef1team) |
El inicio de la temporada 2026 de Alpine F1 Team está lejos de ser una simple continuidad de lo visto en 2025. Si a principios de año había dejado señales de recuperación desde la pretemporada, este nuevo ciclo presenta una lectura más compleja: hay progreso, sí, pero también inconsistencias que mantienen al equipo en una zona de incertidumbre competitiva.
Durante los ensayos de invierno en Circuit de Barcelona-Catalunya y Circuito Internacional de Baréin, el conjunto francés mostró un monoplaza más equilibrado, con una base técnica que invitaba a pensar en una temporada con presencia regular en la zona de puntos. La incorporación de la unidad de potencia de Mercedes-Benz aportó un salto cualitativo en términos de rendimiento general, especialmente en velocidad punta y eficiencia energética, dos variables críticas bajo el nuevo reglamento 2026.
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| El error que le costó una fuerte sanción al piloto argentino |
Sin embargo, la primera prueba real en el Gran Premio de Australia expuso una cara distinta. Si bien el rendimiento global fue superior al de la temporada anterior, el equipo no logró replicar las sensaciones de la pretemporada. A esto se sumaron errores operativos que condicionaron el resultado final, particularmente en el lado del box de Franco Colapinto, quien se vio perjudicado por una intervención indebida sobre el monoplaza en un período restringido antes de la carrera. Un detalle reglamentario, pero que en la Fórmula 1 actual se paga caro.
A pesar de ese contratiempo, Pierre Gasly logró capitalizar una sólida clasificación con una carrera consistente que le permitió sumar un punto importante para el equipo, amortiguando en parte los errores estructurales del fin de semana.
El paso por el Gran Premio de China dejó conclusiones más alentadoras. Alpine mostró una mejora en la consistencia, un aspecto clave en un campeonato donde la degradación energética y la gestión de recursos juegan un papel determinante. Tanto Gasly como Colapinto —este último logrando finalmente cortar su sequía y sumar en el campeonato— evidenciaron un rendimiento más sólido, incluso trabajando con configuraciones diferenciadas entre ambos autos, una señal clara de que el equipo aún está en fase de exploración técnica lo que enaltece aún más la labor del piloto argentino.
Ahora, el foco se traslada al Gran Premio de Japón, una cita que históricamente funciona como examen técnico para ingenieros y pilotos. El desafío de Circuito de Suzuka no tiene comparación con los escenarios anteriores: curvas de alta velocidad, exigencia aerodinámica máxima y, bajo el reglamento actual, una gestión de la energía que puede definir el resultado tanto como el ritmo puro.
En este contexto, las preguntas son inevitables. ¿Podrá Alpine sostener la mejora mostrada en China? ¿El paquete técnico responderá en un trazado donde la eficiencia aerodinámica y el balance en curvas rápidas son determinantes? ¿Y qué margen tendrá Colapinto para seguir consolidándose en un entorno que todavía parece en construcción?
Para Alpine los viernes siguen siendo su talón de Aquiles, permitiendo que el resto de los equipos obtengan una ventaja de performance inicial y el desarrollo del fin de semana comience en un alto nivel mientras que el equipo galo lo realiza desde un escalón más bajo. Parece un detalle, pero en una categoría tan exigente todo influye en el resultado final.
La sensación, a esta altura del calendario, es clara: Alpine ha dado un paso adelante respecto a 2025, pero aún no ha logrado convertir ese progreso en una regularidad competitiva. Y en una Fórmula 1 donde los detalles marcan la diferencia, esa brecha entre potencial y ejecución puede ser decisiva. Suzuka, como tantas veces, empezará a dar respuestas.


Gran nota, Adri ! En un ratito la leo.
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